Con una sola mirada se dibujó la primera línea de una historia de amor.
Sin embargo, lo que sus ojos gritaban no llegó a ser traducido en palabras. Sus labios se entreabrieron pero no llegaron a articular sonido alguno. Su corazón se detuvo, pero sus pies siguieron andando.
El instante murió. La mirada se apartó. Y el sentimiento se olvidó, guardado en ese cajón donde van a parar todas las oportunidades perdidas.
La historia murió dejando la primera página en blanco.

No hay comentarios:
Publicar un comentario